POR MADELEINE

En el momento de pensar en un tema, es difìcil abstraerse de lo que ocurre con los padres de Madeleine Mc Cann. Cada mañana aparece una nueva especulación que va tomando cuerpo o desaparece en el curso del día. Aquella que ponía como sospechosos a los propios padres de la niña desaparecida fue una de las más estremecedoras. Lamentablemente, en un mundo tan loco como el que nos ha tocado vivir, la posibilidad de que unos padres profesionales -médicos- hayan matado y hecho desaparecer a su hija es posible. Me he cansado de leer noticias en que se informa de otro feto o recién nacido encontrado muerto en un basural o en una alcantarilla. Y esto ocurre aquí mismo, en nuestro supuestamente “conservador” país. ¿Qué puede motivar a un padre o a una madre a asesinar a su hijo y deshacerse de él como si fuera una basura?.  Miseria moral. Ausencia de sentido común, falta de los elementos más básicos que hacen del hombre un animal racional. Ni los más altos y prestigiosos títulos universitarios garantizan la decencia moral de una persona. Y no me refiero a virtuosidad ni siquiera a bondad. Sólo a una cordura ética, a saber comportarse como una persona normal. Aquello para lo cual no es necesario siquiera saber leer o escribir.

Estos asesinatos de niños, abortos, maltratos infantiles, ¿habrán tenido lugar en el pasado?. ¿Desde cuándo se mata, golpea y abusa de los niños?. ¿Es posible que haya sido una conducta más o menos habitual pero poco informada dada la escasez de medios de comunicación masivos?. Tiendo a pensar que no es así. Es decir, que estamos frente a una situación propia de nuestros tiempos. Una práctica perversa, inhumana, repulsiva, para cuya represión y control se hace necesarios medios más severos y eficaces. Para disminuir y evitar este mal vale la pena probar distintas soluciones. Endurecer las penas, aumentar los controles policiales, intervenir integralmente a los agresores. La monstruosidad de los hechos que cotidianamente afectan a los niños hace imperativo probar medidas alternativas a las actualmente vigentes. Es absolutamente inaceptable tolerar la statu quo actual en materia de drasticidad penal y de seguridad ciudadana.

Escribe un comentario