Pertenezco al grupo de chilenos que se escandalizaron con la noticia de una joven de 14 ó 15 años que fue grabada en video teniendo sexo oral con otro joven. Hoy fue entrevistado el rector del colegio donde estudiaba “Naty”, quien anunció que la adolescente fue expulsada. No faltarán los liberales que atacarán al colegio por haber adoptado esta medida. Pero, ¿alguien puede realmente pensar que esta joven podría continuar normalmente sus estudios después que medio Chile ha visto el video mencionado?. La pregunta de cajón es ¿qué pasa con nuestra juventud?. El rector manifestaba su natural preocupación por la salud mental de la ex alumna. Agregó que su ánimo era ayudar a los padres para enfrentar correctamente esta situación. Sin lesionar la privacidad de “Naty” sería interesante conocer cuáles fueron los motivos que la llevaron a actuar de esa manera. Si hubo o no influencia de alcohol o drogas. ¿Qué pensarán sus padres acerca de la formación que le han entregado?, ¿se sentirán defraudados o arrepentidos?. Saber acerca de las causas de este problema nos ayudaría a evitar o morigerar otro en el futuro. No hay duda que las políticas liberales en materia de sexualidad que ha implementdo la Concertación han dañado la integridad moral de muchos jóvenes. El Estado, en lugar de colaborar en la buen crecimiento de nuestra juventud, esta compitiendo con los padres y deslealmente, pues, dispone de cuantiosos recursos para hacerlo con ventaja. ¿Se acuerda de las JOCAS?. Fue el primer programa estatal de sexualidad dirigido a los colegios y liceos. Hace 17 años la Concertación comenzó un agresivo plan de “educación sexual” que pretendía empujar a los jóvenes a experimentar una sexualidad “responsable”. ¿Pertenecerá “Naty” a la generación JOCAS?. No me extrañaría.
¿Qué pasará ahora con la vida de “Naty”?. Ojala que pueda continuar sus estudios en otro establecimiento y, lo más importante, que este episodio de su vida no la estigmatice para siempre. Para ello es fundamental que cuente con el apoyo irrestricto de sus padres, su familia. Más que ayuda psicológica, ella necesita cariño, comprensión y, si es necesario, el respaldo de un psicólogo o psiquiatra. Si sus padres eligieron un colegio católico, como lo es el La Salle, supongo que es porque se identifican o al menos respetan a la Iglesia. En este sentido, un sacerdote puede hacer mucho bien tanto a “Naty” como a su familia. Si de “ayuda profesional” se trata, la orientación de un buen sacerdote es lo más recomendable.